44° ANIVERSARIO DE LA MASACRE DE LAS VICTIMAS DEL CALABOZO
44.º aniversario Masacre de El Calabozo
El Centro para la Promoción de los Derechos Humanos “Madeleine Lagadec” – CPDH, la Asociación de Víctimas de San Esteban Catarina y las comunidades de Amatitán Abajo y Amatitán Arriba conmemoramos a las víctimas de la Masacre de El Calabozo.
Esta conmemoración constituye un acto de memoria y dignificación de las personas asesinadas, de sus familias y de las comunidades que durante décadas han mantenido viva la exigencia de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
El Calabozo: una memoria que permanece
La Masacre de El Calabozo ocurrió el 22 de agosto de 1982, en una zona conocida como El Calabozo, ubicada en las inmediaciones del río Amatitán, en el cantón Amatitán Abajo, municipio de San Esteban Catarina, departamento de San Vicente.
Los hechos ocurrieron en el marco del operativo militar denominado “Teniente Coronel Mario Azenón Palma” , desarrollado durante varios días de agosto de 1982 en diferentes comunidades de la zona norte de San Vicente.
El operativo provocó el desplazamiento de habitantes de diferentes cantones. Muchas familias huyeron de sus hogares buscando refugio en las montañas y en las riberas del río Amatitán.
De acuerdo con el informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, existen pruebas suficientes de que efectivos del Batallón Atlacatl dieron muerte deliberadamente a más de doscientas personas civiles , entre hombres, mujeres y niños.
La memoria construida por las comunidades, sobrevivientes y familiares ha permitido preservar el recuerdo de las víctimas y mantener vigente la exigencia de verdad y justicia.
El operativo militar y el desplazamiento de las comunidades
La masacre debe comprenderse dentro del contexto de una amplia operación contrainsurgente desarrollada en la zona de San Vicente.
Las comunidades rurales fueron afectadas por el avance de las fuerzas militares y muchas personas abandonaron sus viviendas para proteger sus vidas.
La documentación histórica identifica la participación de diferentes unidades militares durante el operativo, entre ellas los Batallones de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl y Ramón Belloso, además de otras unidades de la Fuerza Armada.
En este contexto, grupos de población desplazada llegaron a las inmediaciones del río Amatitán. El lugar conocido como El Calabozo se convirtió en uno de los escenarios más graves de violencia contra población civil durante el conflicto armado salvadoreño.
Rostros, familias y comunidades
Detrás de cada cifra existió una vida, una familia, una historia y una comunidad.
Niñas y niños
Entre las víctimas se encontraban niñas y niños. Su presencia recuerda que la violencia alcanzó directamente a población civil.
Mujeres y familias
Familias enteras fueron afectadas. La pérdida de madres, padres, hijos, hijas y otros familiares dejó consecuencias que trascendieron generaciones.
Personas adultas mayores
Los testimonios y documentos históricos también registran la presencia de personas adultas mayores entre quienes fueron víctimas de la violencia.
Más de cuatro décadas de búsqueda
La memoria de El Calabozo también está marcada por décadas de búsqueda de verdad y justicia.
La memoria también exige justicia
La historia de El Calabozo no terminó con la finalización del conflicto armado. Para las familias sobrevivientes, la búsqueda de justicia ha continuado durante décadas.
La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia determinó en 2016 que se habían vulnerado los derechos de acceso a la jurisdicción y de las víctimas a conocer la verdad.
Las exhumaciones realizadas en 2018 constituyeron un paso fundamental para las familias que durante décadas no habían podido recuperar los restos de sus seres queridos.
La búsqueda de justicia continúa siendo una demanda central de sobrevivientes y familiares. En 2025, organizaciones acompañantes de las víctimas denunciaron públicamente la retardación y las omisiones en la investigación.
Galería de la memoria
Fotografías de las comunidades, lugares de memoria, conmemoraciones y actividades relacionadas con El Calabozo.
Conmemoran
44 años después, seguimos recordando
Hoy honramos la memoria de quienes fueron asesinados, acompañamos a sus familias y reconocemos la resistencia de las comunidades que han mantenido viva esta historia.
La memoria de El Calabozo pertenece a las familias, a las comunidades y a la sociedad salvadoreña. Recordarla es una forma de defender la dignidad de las víctimas y transmitir a las nuevas generaciones la responsabilidad de construir una sociedad donde las graves violaciones a los derechos humanos no vuelvan a repetirse.
Recordamos para conocer la verdad.
Recordamos para exigir justicia.
Recordamos para que nunca más se repita.
